6 meses viajando.

(Un apartado personal, de pensamientos y llenos de vivencias)



Para todos los amantes de la lectura, la escritura y los viajes o aventuras. He decidido empezar esta sección sobre todo para mí.

¿Qué pasará a lo largo de seis meses por unos diez países?. ¿Volveremos cambiados?, ¿mejores?.

Tal vez toda esta aventura que llevamos años persiguiendo haya sido realmente por algo. Para nosotros desde luego sí.


A lo largo de toda nuestra vida, ¿qué será?, ¿de 80 y pico años? ¿90 como muchísimo?.

Creemos que a mitad mas o menos de la vida, el poder permitirnos un parón de seis meses donde vivamos realmente con toda la libertad que la palabra indica, es una suerte inmensa.

Tampoco os creáis que ha sido tan fácil. Han habido muchos miedos, muchas dudas, mucho luchar contra opiniones de no estar de acuerdo con lo que íbamos a hacer. Y muchos comederos de cabeza de pensar..¿y si tienen razón? ¿y si vamos a cargarnos nuestro futuro por irnos así tanto tiempo?.

Bueno, yo lo tenía claro, era un sueño y el objetivo era vivirlo. Para mí, igual que para Quini, la verdadera riqueza está en que podamos estar viviendo esta experiencia. Nosotros somos ricos, y no hablo de dinero.

Todavía recuerdo hace 4 o 5 años en la cocina de nuestra casa. Yo le pregunté a Quini que si tenía algún sueño.

_ Hombre, por soñar...me gustaría ir a ver las finales de la NBA a Nueva York al Times Square algún día, pero es carísimo. 

¿ Y tú, tienes algún sueño?

_ A mí desde hace muchos años me gustaría cogerme una excedencia en el trabajo o algo así, dejarlo todo e irme por el mundo a vivir como más libremente podamos. Sin despertadores, sin ataduras, viendo culturas y paisajes nuevos... no se, vivir.

_ Si ese es tu sueño Elena, también es el mío.


Y bueno, aquí estamos, habiendo pasado 5 años casi, una boda de por medio y mucho amor y ganas. 

Aquí empiezo a contaros todo lo que serán mis mayores miedos, alegrías, y momentos de estos 6 meses viajando por el mundo.

18/03/2025

<ARTÍCULO 1> Nuestro primer destino ha sido ¡Bolivia!.

Lo que más nos está gustando por ahora es su gente amable y hospitalaria a 6 días que llevamos aquí. 

Lo que más nos está costando es el mal de altura,las lluvias,y los cambios de frío a calor a lo largo de pocas horas.

Vamos a empezar con todos comederos de cabeza que fue elegir destinos.

-Primero Quini, hay que elegir sitios a los que SÍ queramos ir y sitios a los que tenemos claro que NO queremos.

Vale, se veía fácil.

¿Filipinas? ¿Costa Rica?, yo ya he estado pero te va a encantar, hazme caso. Y lo mismo tenemos suerte y pillamos en desove de tortugas, que me quedé con ganas de verlo la otra vez.

¿India? ¿Puerto Rico?

-A ver, pero primero de todo,¿ vamos a ir a solo el sudeste asiático? ¿Vamos a ir también por LATAM, o por donde empezamos? Porque el mundo es muy grande, tenemos un presupuesto marcado y no podemos ver todo. 

Además, lo que tenemos claro es que queremos DISFRUTAR de cada país que visitemos sin prisas.

Vamos a vivir en cada país por todo lo que nos deje el visado de turista si queremos. Asique empecemos por ver a qué países queremos ir de LATAM y del sudeste asiático, y vamos a comparar precios de vuelos a ver por donde sale más económico empezar ruta, y desde ahí continuamos.

Después de mucho y mucho mirar y mucho cambiar destinos a lo largo de los años, dimos con la definitiva, que es la que iréis viendo a lo largo de éstos artículos.

Hay muchos que leeréis esto que os preguntaréis qué necesidad de irnos tanto tiempo fuera de casa, de nuestros amigos y familia. De irnos con una mochila pasando alguna que otra penuria tal vez por solamente vivir esta aventura.

Qué según los tiempos que corren, cómo estamos tan locos de cogernos una excedencia e irnos, que a la vuelta a España no tenemos nada asegurado... sí, lo sabemos.

En mi caso, hay muchos años que llevo sintiendo que no pertenezco de donde vengo, de dónde nací. Y que mentalmente no encajo con muchas cosas, cada día con más.

Hace muchos años que cada X meses necesito salir de ahí, de mi ciudad, de mi país, de mi sociedad. Incluso de mi continente.

En 2023 viví una vida paralela (de las muchas que he vivido) dentro de mi propia vida, en el Amazonas colombiano.

Y sí, es que yo soy de las que pienso que los 5 días que viví allí para mí fueron una vida aparte.

Pude vivir lo que la cultura indígena y lo que la madre selva es para ellos. Lo que se puede aprender de la naturaleza si le prestas atención, y lo poco que en realidad necesitas para vivir plenamente feliz.

Nosotros tenemos la costumbre de materializarlo todo, y cuanto más lo materialices, parece que más feliz eres.

En Amazonas, a apenas 12h de vuelo de mi casa, las cosas son tan diferentes que darían para un libro entero. 

Mi propósito en ésta vida, desde que descubrí que mi mayor terapia era viajar, es nutrirme de lo bueno del ser humano y de las culturas que nos rodean sin ningún tipo de prejuicio y respetando cada una de ellas.

Viajar para mí es una medicina para el alma que sin ella creo que sería un poco peor persona.

Viajar el olvidarte de lo cotidiano y centrarte en lo esencial, en valorar un gesto de empatía o de humildad, es descubrirte como eres sin ataduras.

Yo me sentía atada, en un trabajo que odiaba, soportando cada día gente que no vibraba conmigo, conversaciones en las que no me hubiera gustado estar presente, y soportando faltas de empatía hacia algo tan sagrado como es la salud mental o la super exigencia física sin darte tragua a un descanso.

Creo que he sido valiente, al dejar todo eso atrás, sin no hubiera sido porque he querido ir a por mi sueños seguramente seguiría aguantando muchas de esas cosas porque "es lo que toca", " no queda de otra", "el trabajo es el trabajo", "la vida es muy dura", y todas esas cosas. Y bueno, puedo ser una ingenua, pero para mí la vida es un regalo y la vida está llena de gente maravillosa. 

Y eso me lo ha regalado viajar.


PAÍS Nº1:  BOLIVIA:

Llevamos solo unos días de ésta gran aventura, y al estar tan lejos de casa, y darme cuenta (aunque aún lo estoy asimilando), de que en más de seis meses no pisaré por allí, me han venido pensamientos dispares a la cabeza:

-¡Voy a estar más de 6 meses sin ponerme unos simples vaqueros!, porque no me caben en la mochila. Cuando me los vuelva a poner va a ser súper extraño.

-Jolín, con lo que siempre me maquillo cuando estoy en mi ciudad, o en España, y luego de viaje lejos de aquí casi no me maquillo. ¿Es porque no tengo nada que aparentar o que simplemente estoy libre y salvajemente feliz? Me miro al espejo y tampoco me veo tan mal, me veo bien, y en casa nunca me veo bien sin tapar mis ojeras, marcar mis mejillas o mis cejas como veo en mis videos de Tik Tok.

-Qué fuerte, casi todo lo que necesito para subsistir entra en una mochila de 50L.


Bueno, el sentimiento de tristeza que me invadió días antes de empezar esta aventura no podía explicarlos. ¿Qué te pasa Elena, si llevas años esperando esto?

Me da rabia que a semanas de irme tenga miles de sentimientos encontrados, no me entiedo. ¿Es miendo a lo desconocido? ¿Estoy feliz, pero nerviosa y asimilando todo esto? ¿Qué me pasa? 

Por ahora no he tenido la respuesta, creo que es demasiado pronto y que tal vez el propio viaje me guíe por el camino.

30/03/2025

<ARTÍCULO 2> Aquí pasé mi cumpleaños.

Isla del Sol/Lago Titicaca/Bolivia.

Aquí estoy de nuevo doce días después.

Han pasado tantas cosas que no se por donde empezar. Lo haré por el día de mi cumpleaños, el 20-Marzo. 

Todos los años de mi vida los recuerdo diciéndole a todo mi entorno ya en Navidades que solo faltaban tres meses para mi cumpleaños.

Éste año, y hace ya unos cuantos, ya no soy una niña, pero por suerte eso no lo he perdido, al igual que otras ilusiones que me hacen tener la edad mental de una niña de siete años.

-¡No queda nada para mi cumpleaños¡ ¡ qué ilusión¡ 30 años cumplo ya Quini en nada. Vamos a ir a una fiesta que hacen acrobacias en un bar de Valladolid , luego lo celebramos tú y yo yendo a cenar al japo ese que me gusta tanto y y y y ....

Y nada, porque cuatro días antes de mi cumple de los 30, allá por 2020 nos confinaron a todos.

Yo he seguido teniendo mil ilusión por mi cumpleaños, es celebrar un año más de vida. Es escuchar palabras bonitas de todos tus amigas y familiares. Es un día que se te llena el corazón un poquito más de la cuenta.


También a medida que pasan los años y vas siguiendo tu camino, te das cuenta de todas esas personas que dejaste en él.

Éste año, al ser un cumpleaños diferente, lejos de casa y de los míos creo que lo he pensado más de la cuenta. 

A veces uno se siente solo mirando atrás y fijándose en quiénes ya no están, en vez de fijarse en los que siempre les rodea. Eso es algo que me ha costado aprender, pero lo he aprendido ya. 

Es mejor rodearse de poca gente leal que de muchos que sólo hacen bulto pero en realidad no están ahí.

Y bueno, dicen que los amigos tienen que estar siempre, pero más en las malas. Pues bien, yo creo que al revés, tienen que estar sobre todo en las buenas, porque cuando te pasan cosas buenas, que veas que se alegran como si les estuviera pasando a ellos, que se les caiga una lágrima de alegría, como ví  a mis amigas el día de mi boda...que a la hora de irme estos seis meses por el mundo estén siempre ahí. Eso, eso son los buenos amigos.

Éste año, como todos, estaba esperando ansiosa que todas mis amigas me felicitaran y me llenaran de cosas bonitas.

El primero en felicitarme siempre es Quini, desde hace ya casi ocho años.

-Éste año paso mi cumplee, a ver donde, espera que miro la ruta. 

Alaaa lo paso en la Isla del Sol, al lado del Titicaca, y tú lo pasas en Costa Rica,¡que guay¡.

-Si. La verdad es que ningún año nos podemos quejar pero éste va a ser especial.


En Isla de Sol no había nada que hacer, solamente disfrutar del paisaje y del silencio acojonante que habitaba toda la isla.

-Si es que hemos tardado más de media hora en subir hasta aquí desde el embarcadero y mira...se puede oír hasta el agua del lago chocando contra los botes. Es alucinante. Y es que es lo único que se oye.

¿Cómo celebré mi cumpleaños?. Pues fuimos a tomar un café y Quini le pidió una vela a una cholita, después de preguntar 3 veces y no encontrar en ningún lado, nos valía una cerilla, por eso de pedir un deseo, pero conseguimos una vela. 

Me cantó el ¨cumpleaños feliz¨, me encendió la vela, pedí un deseo, y seguí disfrutando de mi cumpleaños.

Hubo varias personas que ese día me preguntaron que cómo lo iba a celebrar. 

Me pasaba algo extraño a la hora de decir la respuesta, porque en realidad, no iba a celebrarlo de ninguna manera convencional, no iba a salir de fiesta, no iba a quedar con amigos o con mis primos, no iba a ir a comer a casa de mis padres... no iba a ir de terraceo a beber unos vinos ni a tomar unas tapas.

Pero por otro lado decía: 

-¡Joder¡, ¿te parece poca celebración poder estar aquí, a 4025msnm, con la cordillera de los Andes en frete tuya detrás del Titicaca, y en una isla no motorizada, disfrutando de la tranquilidad?

-¿Cuantos años llevas quejándote en tu trabajo de que necesitabas al menos unos días de relax, de no pensar, de no tener ansiedad y no despertarte con taquicardias a las 6:00am cada día porque empezaba otro monótono día que cada vez se te hacía más cuesta arriba? Pues bien, tú lo pediste y la vida te lo ha regalado. 

Si lo piensas, jamás tendrás un regalo de cumpleaños así, asique disfrútalo.


Cuando me agobio mucho, aunque siempre he sido una persona de no darle muchas vueltas a la cabeza, pero he de reconocer que desde hace unos meses me derrumbo más que antes. Yo ya pasé por esto mentalmente y mucho más hace años, asi que me pongo un tope donde ya no me dejo pasar, y cuando llego ahí me doy a mí misma un toque de atención para ir para arriba.

Cuando me pasa hablo con mi amiga, ella siempre me dice que me juzgo demasiado, y que últimamente que planteo mucho todo lo que siento o no siento y me digo lo que debo o no debo sentir en cada momento, y que me deje fluir, que no puedo exigirme cosas que no puedo controlar. Sé que tiene razón, y en esta aventura me he propuesto, no hace muchos días debo de reconocer, disfrutar todo el presente y dejar que todo fluya.

El día siguiente de mi decisión tomábamos un bote que nos sumergía en el Amazonas, como si de un examen práctico se tratara, a ver si era verdad lo que me había propuesto o simplemente era algo ¨de boquilla¨.

Desde nuestro hotel en Rurrenabaque, en el departamento de Beni, las puertas de entrada al Amazonas, hasta nuestra comunidad donde ibamos a pasar los próximos días había aproximadamente algo más de una hora en bote.

Nos subimos y fuimos viendo los estragos que había dejado el río al desbordarse una semana atrás.

No supimos hasta prácticamente el día de antes si íbamos a poder volar hacia el Amazonas. Vimos en las noticias como las inundaciones se había cobrado alguna que otra vida y una vez allí lo pudimos corroborar.

Mediante iba avanzando la barca vimos los remolinos de agua que creaba el río y la fuerza que llevaba, vimos árboles que se había llevado a su paso y la marca por dónde metros arriba había llegado el río hacía unos días.

Al paso que avanzábamos por esa naturaleza abrumadora se me cayeron un par de lágrimas. De felicidad y de acojone, por todo lo que me estaba rodeando en aquel momento. 

Y pensé: 

-Bien Elena, ¡has llorado¡, como te ha pasado otras veces en otros viajes. Has llorado sin darte cuenta, de alegría, de felicidad plena, de libertad. 

-Que no te tienes que sentir bien o mal por llorar coño, que te tienes que dejar llevar y punto, que dejes de examinar todo lo que sientes en cada momento. (mi cabeza).

Hay momentos en los que me he examinado tanto porque he visto y vivido tantas cosas que me han hecho emocionarme que cuando no me llegan a emocionar me preocupo, me angustio, y me digo, ¿estaré viviendo tan deprisa que ya no me llena nada?.

Pero no es real, es solo fruto del enemigo que a veces me creo en mi mente. Joder que no es real, y el Amazonas me lo ha demostrado una vez más.


Desembarcamos en la comunidad. Se llamaba Comunidad Real Beni y allí nos estaba esperando nuestro guía Severo, un señor de 64 años que en cuanto lo conocí me lo quise llevar conmigo el resto del viaje.

¡Qué maravilla de ser humano¡, cómo nos ha guiado, cuidado cuando me levanté con cientos de picotazos en las piernas y me asusté, cómo nos ha contado historias en la noche después de cenar en la comunidad...qué grande Severo.

Cogía su machete y nos abría camino en la selva horas caminando. Al haber llovido había zonas con mucho barro y se empezaba en que nos pusiéramos las cachuscas, aunque protestara porque me iba a morir de calor, así como la manga larga y pantalón largo.

Una vez dentro de la selva ya lo entendí, menos mal que le hice caso a Severo, sino hubiera acabado con el barro hasta las orejas y con miles de picaduras de mosquitos.

Las caminatas se hacen duras, pero la selva tiene algo que te atrapa, que aunque te haga pasarlo mal siempre quieres más y más de ella, porque te llena algo de tí que desconocías y en el fondo de tí te llega algo de su paz, su bondad, su simpleza y su grandeza, y te renueva.

LA HISTORIA DEL CHILENO:

Una de las historias de Severo se centró en el 2018, dos años antes de la llegada de la pandemia, decía él.

Como siempre, llegó un grupo de turistas a la comunidad ( al Amazonas no puedes entrar sin guía), y al día siguiente empezaban su aventura una familia de chilenos y otros turistas más.

El chileno estaba acompañado de sus hermanos, y se disponían a salir a una de las caminatas por la selva.

EL chico de repente se alejó del grupo en dirección a su cabaña. Cuando iban a poner rumbo a la selva el guía y sus hermanos preguntaron por él:

-Aquí no está en su cabaña, creo que se ha ido con el otro grupo.

A las horas cuando volvió el otro grupo y vieron que el chico no estaba, se empezaron a preocupar, y empezaron a buscarlo.

Después de días todo el grupo y todos los guías de la zona lo buscaron a gritos por la selva, entre ellos Severo.

Dijo que su último registro estaba en el Parque Nacional, por lo que tenía que estar perdido en la selva, pero que después de doce días dudaban que siguiera vivo.

Los padres del chileno acudieron a un chamán, lo que éste leyó las hojas de coca y al ver lo que decían les dijo a los familiares:

-Uy, esto es muy serio. Voy a mandarte a un matrimonio de chamanes que ellos por su experiencia pueden ayudarte más, sobre todo la señora.

La señora chamana le dijo a la familia que el chico estaba vivo, pero que lo tenía el árbol sagrado.

Árbol sagrado Amazonas, 

Donde transcurren leyendas, duendes, etc.

El chico apareció cobijado en el árbol, con el mismo aspecto del primer día como si nada le hubiera pasado, como si hubiera comido, dormido y estuviera en perfecto estado.

Cuando le preguntaron que quién le había dado de comer, ya que 12 días sin comer, por su aspecto era imposible que hubiese estado, y comer por sí solo sin envenenarse al no tener conocimiento alguno de la selva tampoco podía ser, contestó que habían sido los monos.

-¿Quién te cuidó durante todos estos diás en la selva?

-Los monos.

-¿Quién te ha dado cobijo para dormir, para que no te piquen los mosquitos, para asearte?

-Los monos.


Bueno, como otras muchas historias ¨reales¨, sin explicación alguna, pérdidas de gente que entra sin un guía aventurándose por la selva y acaba muerta, etc, son parte de las leyendas e historias maravillosas que te ponen los pelos de punta que solo puede darte el Amazonas.

Dos días después de caminatas, historias, tarántulas y mosquitos teníamos que coger un avión de vuelta a la civilización.

El avión solo duraba 1 hora, y allí lloré otra vez.

Ésta vez porque me acordé de mi boda. Antes de casarnos escribimos un texto que leyó mi prima, mi hermana Merce, en nombre de nosotros. Ése texto era una oda a la libertad, explicaba por qué nos casábamos descalzos, lo que sentimos el uno por el otro aunque nos separen miles de km, y todo lo que es para nosotros el significado de sentirse libre.

Lloré porque es un sentimiento que lo he tenido con él, pero me ha faltado durante años en todo lo que me rodeaba.

Ahora me sentía tan libre, que recordé esas palabras, me ví descalza quitándome los zapatos mientras Quini se los quitaba antes de decirnos el sí quiero y vernos por primera vez ese día.

No pudo haber sido más boito ese día, como lo son los pequeños momentos épicos de felicidad que tenemos a veces.

Porque sí, no podemos estar felices las 24 horas, eso lo estoy aprendiendo, al igual que no puedo estar enfadada cada vez que algo absurdo me molesta.

Pero sí puedo enfadarme momentáneamente por algo que sale mal, y puedo llorar de alegría cada vez que siento esta sensación de felicidad máxima. 

Eso es la vida.